lunes, 30 de enero de 2017

Comanchería (2016)


He sido pobre toda mi vida. También mis padres. Es como una enfermedad que se pasa de generación a generación. Infecta a todas las personas que conoces. Pero no lo hara a mis hijos.

La victoria de Donald Trump no ha surgido de la nada. Los exabruptos del nuevo presidente estadounidense han sido correspondidos por una América que debe de ser analizada más allá de la ignorancia y el racismo que rezuman sus palabras. No hay que olvidarse de la desesperación y de la pobreza en la que está sumida gran parte de la población. 
 
Comanchería – al principio iba a llamarse también así en inglés pero al final paso a denominarse Hell or High Water - no es un simple western o una película de atracadores de bancos. Es un retrato inteligente de Estados Unidos, en un ambiente que recuerda a las novelas de Steinbeck, donde los bancos se han hecho dueños de todo y el individuo apenas puede hacer nada contra ellos. O eso parece.

 Los hermanos Howard están a punto de perder frente al banco la antigua casa de su madre, en la que se ha descubierto petróleo listo para extraer. Sin embargo, tienen un plan para devolver la hipoteca: atracar a las sucursales del banco al que pertenece la deuda. Sin embargo, los rangers pronto acechan sobre ellos.



Los hermanos son distintos entre sí. Tanner (Ben Foster) es alocado, violento y temerario. Toby (Chris Pine) es el que planea los atracos y tiene como único objetivo sacar a su familia de la pobreza. Por otro lado, se enfrentan a otra extraña pareja con el medio indio, medio mejicano Alberto Parker (Gil Birmingham) y el deslenguado Marcus Hamilton (Jeff Bridges).

Ambas parejas viajan en atraco en atraco, pasando por moteles, casas en ruinas, carreteras polvorientas, pueblos, casinos indios y restaurantes de carretera. Tiene toques de Road Movie y también de Buddy Movie, y por supuesto de película de atracos, con tensión, violencia y tiroteos. Pero sobre todo es un drama social. Durante toda la película podemos ver las consecuencias de la pobreza, con anuncios de bancos y de crédito fácil para la gente desesperada. Todo el largometraje está trufado de detalles que reflejan la realidad.

La interpretaciones son magníficas. Jeff Bridges puede que gané un Oscar merecídisimo. El ranger Hamilton encarna a la perfección a la vieja escuela. Es fanfarrón, tiene carisma y cuenta con una lengua viperina, sobre todo contra su compañero al que no duda de dirigir una serie de insultos racistas por su pasado indio – y avisa que cuando se terminen llegarán los chistes sobre mejicanos – que esconden un velado respeto.



Pero aunque Bridges se lleva los titulares, hay que reseñar las grandes interpretaciones de Ben Foster y Chris Pine. En realidad, toda la ristra de secundarios están a la altura. Porque hay un gran mosaico de personajes como banqueros, los distintos clientes atracados, camareras que pelean por sus propinas, prostitutas o la familia de Toby.

El guión, también nominado, es una auténtica joya. Ya no solo por todos los detalles que saca continuamente, sino por una historia con carisma, inteligente, con conflictos morales, y escenas verdaderamente emotivas, especialmente relacionados entre las dos parejas. Los diálogos son incisivos y siempre con colmillo. Lo firma Taylor Sherindam, que trabajo en la serie de Sons of Anarchy y Sicario de Dennis Villenueve


La dirección de David Mackenzie también da muestra de grandes dotes para el cine. La película recibió las nominaciones, además de las anteriormente nombradas, a mejor película y a mejor montaje. Hay un gran gusto en como se rueda cada plano, y también ayuda a completar ese retrato de Texas. La ambientación del desierto y los ranchos es magnífica, y la BSO, en la que colabora Nick Cave, es perfecta para acompañarnos en esta travesía. 
 
Es un film con muchas cosas pequeñas inestimables, pequeñas conversaciones que son oro puro; pero también grandes escenas de acción, especialmente el tiroteo final. Están muy llevados y son muy potentes. Y por supuesto, no me olvido de ese gran cara a cara final entre Jeff Bridges y Chris Pine. 
 
En definitiva, una gran opción para ir abriendo boca para unos Oscar que no es solo La La Land, porque como se descuiden Ryan Gosling y Emma Stone pueden llegar una pareja de atracadores y llevarse el oro.

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¿Tengo que ver esto?: Sin duda, incluso aunque no se sea fan del western

¿Cuál es el mejor momento?: Los tiroteos y el final.

¿Dónde debería ver esto?: En el banco con un pasamontañas.

Me ha gustado, ¿dónde hay más?: Hay grandes exponentes del western moderno como Unforgiven o El Tren de las 3:10.

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