lunes, 9 de enero de 2017

American History Crime: The People vs O.J. Simpson (2016)


No me puedo imaginar a O.J. Simpson matando a Nicole. Yo le conocí una vez en un evento benéfico de golf. Era un tipo encantador.

O.J. Simpson fue uno de los grandes jugadores de fútbol americano. Pero si es conocido por el imaginario social no es por su carrera deportiva, sino por protagonizar uno de los juicios más mediáticos de la historia. Veinte años después, podemos recordarlo en la miniserie The People vs O.J. Simpson que ha sorprendido a todos y que fue capaz de arrasar en los Emmys, derrotando a Fargo, y más recientemente ha triunfado en los Globos de Oro.

Y no es para menos, es un trabajo realmente fantástico. Ryan Murphy es el productor que estuvo metido con cosas tan diversas como Glee o American Horror Story, y suma otra serie de éxito a su currículum: American History Crime. Un éxito tanto en premios como en crítica y que tendrá su continuación en una segunda temporada centrada en los sucesos posteriores al Katrina en Nueva Orleans.

 O.J Simpson es acusado por la policía de la muerte brutal de su mujer Nicole Brown y el amigo de ella, Ron Goldman. O.J. confía en un equipo de abogados de los más variopinto para que le saquen de prisión. Todo se convierte en un circo ante la perpleja mirada de la fiscalía.

 
El caso tiene anécdotas emblemáticas como la persecución por la autopista de Simpson mientras se apuntaba a la cabeza con una pistola, el momento en el que el acusado se prueba los guantes o cuando se desvelaron las grabaciones racistas del agente que declaró en contra  O.J. Simpson. Todo real, aunque el surrealismo sea protagonista en varios momentos de la serie, tanto es así que tuve que comprobar que paso de verdad para estar seguro.
 
El juicio en si fue un espectáculo donde el sensacionalismo se apodero de todo. La estrategia de la defensa fue movilizar a la población negra – estamos hablando de dos años después de la revuelta en Los Ángeles – y convertir a los policías y la fiscalía en instrumentos racistas que querían hacer caer a un ídolo de raza negra. Nunca se había llegado tan lejos en la manipulación mediática y hubo episodios que conmocionaron a la opinión pública y en los que se temió una nueva revuelta, con dos Estados Unidos divididos en el momento de la sentencia.



O.J. como personaje protagonista se va diluyendo con el paso del caso, sin querer desmerecer al trabajo de Cuba Gooding Jr.. Quien realmente se van luciendo son sus abogados. Especialmente Courtney B. Vance, que da vida al alma de la defensa, Johnnie Cochran, gran activista, demagogo y movilizador de masas. Se come toda la pantalla, llevando el gran peso dramático de la defensa. También podemos reconocer a dos veteranos como John Travolta en el papel del ladino abogado Robert Saphiro, y Robert Schwimmer – archiconocido por Friends y Band of Brothers - que hace del amigo, carcomido por las dudas y abogado Robert Kardashian, que ahora es conocido por el padre del clan familiar liderado por Kim. No hay que olvidar que el foco mediático ahora está apuntando permanentemente a la casa de las Kardashian y a su sequito, y no dudan de hacer referencias de las aún jóvenes hermanas.

La fiscalía tiene una teoría solida basada en pruebas que incriminan directamente a Simpson. Sin embargo, fueron engullidas por la vorágine mediática, las historias paralelas y suposiciones sin fundamento pero creíbles auspiciadas por la defensa y el circo en el que se convirtió el juicio. Por este lado destaca la fiscal Marcia, interpretada por Sarah Paulson, que ha sido galardonada con el Globo de Oro. Es posiblemente la mejor interpretación de la serie, muy bien escudada por su compañero en la acusación de Sterling K. Brown.


 
La clave de la serie no es el juicio en si, por muy espectacular que sea. Lo realmente importante es el contexto y como afecta el caso a la sociedad americana en ese momento. La serie se aleja de querer demostrar si la sentencia fue justa o no, y se centra en la mediatización de sus actos y sus efectos, el racismo permanente, el machismo y la violencia de género, la superioridad de los famosos y la élite social, el olvido de las víctimas por parte de los medios de comunicación y de la necesidad de espectáculo y una historia para manejar a las masas. Por este tipo de cosas, el guión escrito por Scott Alexander y Larry Karaszewski es una joya.

La dirección no es tan destacable pero no desentona. La serie no llega a aburrir en ningún momento y juega con el suspense a la perfección, aunque se sepa lo que va a pasar. No hay explicaciones farragosas de procedimientos legales, ni hay un continuo mareamiento de juegos legales. Es entretenido y va relatando tanto los hechos, como los motivos de cada uno de los personajes y como les fue afectando el caso en su vida personal. Los personajes son explorados dramáticamente, no son simples caricaturas. 
 
La serie es una perfecta forma de volver a ver o descubrir uno de los juicios más polémicos de la historia. Marcó el inicio de los realitys show y de la era del Gran Hermano y de las Kardashian. Una de las grandes series del año pasado, para muchos la mejor.

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¿Tengo que ver esto?:

¿Cuál es el mejor momento?: Me encantan los capítulos dedicados a Marcia o al jurado, pero me quedo con el momento de la persecución de la autopista.

¿Dónde debería ver esto?: En la sala de juicios de la gürtel

Me ha gustado, ¿dónde hay más?: Lo más similar es Making a Murder o Amanda Knox de Netflix. También está sus grandes rivales Fargo y The Night of de HBO.

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