“The only thing that scares me is being forgotten. I can survive most things, but not that.”
Voy a ser claro desde el primer
momento. Como con cualquier adaptación de un medio a otro, hay dos maneras de
analizar esta serie: por sí misma, o en relación al libro de Neil Gaiman que
adapta. Si lo que buscáis es el primer análisis, probablemente os decepcione
esta reseña, porque siendo American Gods probablemente
mi novela favorita (si es que puedo escoger solo una), por necesidad he de
tomar el segundo camino. Brevemente puedo apuntar que la serie es magnífica,
pero no me puedo quedar ahí, y al desarrollar eso tengo necesariamente que
hablar del libro (intentaré que sin spoilers).
Como carta de presentación, creo
buena idea ver el tráiler y enfrentarte a la serie sin leer más al respecto,
pero para quien quisiere ir virgen, el resumen: Shadow Moon (Ricky Whittle) sale
de prisión tras cumplir varios años de condena y pasa a trabajar como
guardaespaldas/chico de los recados del misterioso Señor Wednesday (Ian
McShane). No sabe muy bien dónde se ha metido, pero poco a poco se dará cuenta
(muchísimo más tarde que el espectador) de que está en el epicentro de una
batalla sin cuartel entre las fuerzas más poderosas que rigen (y son regidas
por) los designios del ser humano.






