“- Noé... ¿qué te ha dicho?
- Va a destruir el mundo.”
Cuando
oí hablar de una nueva adaptación cinematográfica de la historia bíblica de
Noé, pasé sobre ella con cierta indiferencia, pues me parece un género y un
relato, explotado hasta la saciedad (ahora mismo hay en marcha otro proyecto, Exodus, esta vez sobre Moisés, al cargo
de Ridley Scott y Christian Bale). Sin embargo, me enteré luego de que Russel
Crowe sería quien daría vida a Noé en una adaptación dirigida por mi
queridísimo Darren Aronofsky. Sí, Darren Aronofksy. Ahí empecé a tener una
mezcla de curiosidad malsana y miedo sobre lo que podrían hacer. Y el tráiler
que dejo al final de la entrada ya me cautivó por completo.
Sin
pensármelo dos veces decidí ir a verla al cine, algo que no hago mucho, y
también sin pensármelo dos veces me lancé al pase de prensa en cuanto me llegó
la invitación. Así que lleva la cinta más de una semana en el tintero esperando
a que publique su crítica, sin saber todavía por donde coger este épico
esperpento.
