domingo, 7 de mayo de 2017

John Wick 2: Pacto de Sangre (2017)


¡Qué alguien le dé a este hombre una pistola!

Ya se viene la Fiesta del Cine de este año. Como siempre hay muchas opciones, la más importante posiblemente sea Guardianes de la Galaxia 2, pero hoy quiero hablar de una en particular que creo que va a ser la delicia a todo amante de la acción verdaderamente bien hecha. Estamos hablando de John Wick 2: Pacto de Sangre. Su primera entrega no tuvo el privilegio de ser estrenado en una sala de cines en nuestro país y solo nos ha llegado por Netflix.

Pero afortunadamente, su secuela ya se estrenó hace unas semanas. Y es un buen momento para reivindicar el cine de acción. No te hará reflexionar sobre el hombre, la vida humana y demás filosofías del mundo, pero sí que disfrutarás de gran entretenimiento. Horas de pelas, disparos y frases lapidarias. Pero es que además se puede hacer con buen gusto estético, originalidad y sin necesidad de cámaras temblorosas, slow motion y continuos cortes que te impide saber qué está pasando. Gracias a Dios existe John Wick.


John Wick ha conseguido la paz con los rusos. Pero cuando regresa a casa con su nuevo perro se encuentra la visita de un viejo conocido: Santino D'Antonio de la mafia italiana. Santino le recuerda un viejo pacto de sangre al que no puede negarse. Pero John Wick, el hombre del saco lo hace. Con la consecuencia de que Santino se carga su casa.

Por supuesto, John Wick quiere venganza, pero primero debe cerrar el pacto para honrar a las reglas de la orden de asesinos de la que forma parte. Una vez que lo haga, puede cargarse a todo asesino y miembro de la mafia que se le pone por delante y desatar el caos.

Con los ojos cerrados


La película es un regalo para los amantes del cine de acción. Más que nada porque el director es uno de ellos. Chad Stahelski es un doble de acción de muchas películas. Entre ellas Matrix, donde conoció a Keanu Reeves. Cada escena está tratada con gusto y ofrece algo nuevo al espectador, una nueva forma de explotar la acción. Se buscan lugares diferentes que  explorar en la película como túneles en Roma, un garaje, el metro o un salón de espejos que no deja de ser un grandísimo homenaje a Operación Dragón de Bruce Lee.

Pero no es solo tiros, sangre y peleas. La dirección se preocupa para darle una estética concreta que le de una identidad propia y nos regala con planos preciosos - sí se puede rodar algo precioso en una peli de acción de Keanu Reeves – como el de la bañera mientras alguien se corta las venas.

Pero no nos desviemos del tema porque lo que hemos ido a ver son peleas y balas. Y las tenemos a tutiplen. John Wick dispara rápido y con precisión, de hecho siempre acierta en plena cabeza. Keanu Reeves rodó la mayor parte de las escenas de acción a pesar de su edad, por mucho que no se note, y mira que casi todas son llaves complejas propias del jiu jitsu o de UFC. Y si esto falla, siempre tiene un cuchillo a mano para clavartelo en la aorta para que te estés quietecito.

 
Espejito, espejito ¿quién no envejece aunque sea un poquito?

Para redondear la experiencia tenemos un banda sonora que cumple a la perfección, y que incluye temas como el de los DJ en la fiesta de la mafia. Y por supuesto el gran trabajo de los efectos de sonido que acompañan a cada golpe para que lo sientas en tu butaca del cine.

El guión es simple y no se complica. John Wick quiere retirarse pero no le dejan y tiene que hacer lo que mejor sabe hacer: matar. Matar a todos hasta preparar la tercera entrega. Eso sí, esta segunda parte aporta una novedad importante a la saga que es una aproximación del mundo de asesinos, las distintas familias que forman algo llamado “la alta mesa”. A pesar de que no explican mucho, el guión es totalmente competente para lo que buscamos.

Algo verdaderamente destacable es el cuidado de los personajes secundarios. No todo es John Wick sino que se cuida al villano interpretado por Riccardo Scamarcio. De la anterior entrega regresan Ian McShane que regenta El Continental, Lance Reddick como recepcionista del hotel y John Leguizamo como mecánico. El rapero Common es uno de los grandes rivales de Wick junto a Ruby Rose que hace de una sicario sordomuda sin que sea ridículo. Y por supuesto tenemos el reencuentro Morfeo y Neo ya que vuelven a verse las caras con el fichaje de Laurence Fishburne como el Rey de los Mendigos.

Mira a donde nos han llevado las pastillas.


Pero aquí el protagonista es Keanu Reeves que demuestra que no mover un músculo de la cara no es impedimento para dar una buena actuación. Primero fue Speed, luego Matrix y ahora John Wick le han llevado a lo más alto de las películas de acción. La verdad es que su personaje es nada más y nada menos que una máquina de matar sin sentimientos que no necesita gran cosa para hacer su trabajo; le vale con un maldito lápiz.

Y lo mejor que podemos decir del final es que entre hostias y risas de los más majaras de la sala, sabemos que va a ser todo una trilogía y que John Wick volverá a la gran pantalla en poco tiempo para volver a enfrentarse a todo el mundo. Y siempre junto a su perro.

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¿Tengo que ver esto?: Si buscas acción y pelea.

¿Cuál es el mejor momento?: La escena de los espejos.

¿Dónde debería ver esto?: En un hotel

Me ha gustado, ¿dónde hay más?: Aparte de la primera, tenemos Speed de Keanu Reeves. Y ya empiezan a verse películas que van adoptando su estilo – por lo que vi en el trailer – como Noche de Venganza de Jamie Foxx.

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