domingo, 1 de marzo de 2015

Contact (1997)



“- Hay cuatrocientos mil millones de estrellas, sólo en nuestra galaxia. Si sólo una de cada millón tuviera planetas, y de esas, en una de cada millón hubiera vida, y si sólo en una por millón de esas hubiera vida inteligente… habría, literalmente, millones de civilizaciones…

- Si no fuera así… ¡Cuánto espacio desaprovechado!”

A veces parece que los redactores de por aquí nos llevamos fatal, porque ellos no hacen más que amenazarme con un golpe de estado, y yo con bajarles un sueldo inexistente, pero en el fondo nos queremos mucho. Y por eso han tenido el detallazo de dejarme reservada esta crítica, la entrada número 200 del blog que coincide, además, con la celebración del tercer aniversario del blog (técnicamente, cumplimos años el pasado 22 de febrero, pero bueno, ya me entendéis).

Cuando supe que me tocaba la entrada 200 me devané un poco los sesos con el contenido. ¿Estrenos? ¿Algo especial? ¿Listas? Al final decidí decantarme por una de las cosas de las que siempre hemos estado más orgullosos en esta casa: recuperar joyas del cine, a veces un tanto olvidadas o ignoradas con los años, pero que nada tienen que envidiar a las cintas más recordadas y admiradas. Y así tenemos hoy aquí la increíble Contact, uno de los grandes clásicos del cine de ciencia ficción más seria.

Recuperar el valor de la cinta me parece básico, por tres motivos: en primer lugar, es mi favorita de Zemeckis, y eso es decir mucho, viendo su carrera (Forrest Gump, Náufrago, ¿Quién engañó a Roger Rabbit?, la saga Regreso al futuro, El vuelo... ¿os suena?); en segundo, toca una temática astrobiológica de plena actualidad en el mundo científico; en tercer lugar, esa actualidad se ve reforzada por el hecho de lo muchísimo que Interstellar le debe a esta película (y es que lo de Nolan es básicamente una mezcla entre esto y 2001).


La trama de la cinta, basada en la única novela que escribiera Carl Sagan (con la que le bastó para ganar un Pulitzer), nos lleva a la figura de Ellie Arroway, una astrónoma del programa SETI que recibe una señal procedente del sistema estelar Vega, y que así logra por primera vez mostrar pruebas de una inteligencia extraterrestre. A partir de ahí, todo nos llevará a un conflicto de poderes y chanchullos muy humanos, del significado de la razón y la fe, de la conveniencia del viaje intergaláctico y, en general, del sentido de la aventura ante la pregunta de si estamos solos en el universo.

Con ese planteamiento, la huella de Sagan se nota en cada plano, y es de ese aspecto del que más bebe Nolan para su epopeya en las estrellas: no se limita al aspecto más trascendental o grandioso, como hiciere Kubrick, sino que busca aportar un sentido de la aventura y, sobre todo, un elemento humano muy importante que permita conectar con el espectador; de hecho, la relación de McConaughey con su hija en Interstellar está bastante calcada de la relación de Ellie con su padre en esta cinta.

Hablando de McConaughey, es otro nexo de unión aquí, en el papel genial del reverendo Palmer (papelón, cuando nadie apostaba por él); le acompañan Jodie Foster como Ellie, John Hurt como el extravagante Hadden, Tom Skerritt como el odioso Drumlin, James Woods siendo muy asqueroso, y William Fichtner comiéndose la película con cada aparición. Muy noventero todo.

McConaughey es una figura que une la cinta de Nolan con la de Zemeckis, pero no es la única; también el científico Kip Thorne es responsable aquí de asesoría científica (más en la novela que en la película, bien es cierto), con sus aportaciones sobre la teoría de agujeros de gusano, que jugarán un papel muy vital en la trama.

Ese rigor científico, criticado por algunos (hubo quien no tragó nunca demasiado las románticas ideas de Sagan sobre la astrobiología, aunque otros las suscribamos por completo... y es bien cierto que hay cosas que no sé si terminan de cuajar), no devora la trama, igual que no lo hace ese apartado romántico (escenificado entre Palmer y Ellie, algo que por supuesto también sirve para jugar con el conflicto fe – razón… y que es a la par creíble y precioso) o las subtramas político-sociales que asoman. Todo está a un nivel equilibrado que permite, al cabo, lograr un nivel de calidad muy sorprendente.

Y ahí está el valor de la película. Es rigurosa, pero amable y cercana. Es incisiva, pero sin pecar de trascendentalidad. Mantiene un gran ritmo, unos geniales diálogos y unas buenas actuaciones. Apela al niño que todos llevamos dentro. Por si fuera poco, estuvo a punto de entrar en el Top 10 de Sci-Fi que elaboró en su momento AFI (y donde sí se coló otra de Zemeckis, Regreso al futuro) y… bueno, dejémoslo en que merecía más su inclusión en la lista que otras que están en ella.

Es un cántico a los noventa y a la exploración espacial en un momento en que el cine de esta temática estaba en un buen momento. Y, sin duda, es el homenaje perfecto a Carl Sagan, que tristemente murió pocos meses antes del estreno de la cinta, y a quien está dedicada. ¿Qué mejor que esto para celebrar aniversarios?

Allez-y, mes ami!

Buenos días, y buena suerte.

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¿Tengo que ver esto?: si te gusta el cine de ciencia ficción, o la obra de Zemeckis, sin la menor duda. Apuesta por el rigor y la cercanía al espectador a partes iguales, con gran acierto.

¿Cuál es el mejor momento?: la escena de la playa inmediatamente posterior a la del agujero de gusano (cuando la veáis sabréis a cuál me refiero) es de matrícula de honor.

¿Dónde debería ver esto?: en el observatorio de Arecibo. O en el VLA de Nuevo México, casi mejor.

Me ha gustado, ¿dónde hay más?: como digo, Interstellar es básicamente una mezcla entre esta y 2001: una odisea del espacio (recomendación de ambas implícita, por supuesto). Encuentros en la tercera fase supuso una importante influencia para la de Zemeckis. Para mí la otra gran cinta espacial de los ’90, en un rollo muy diferente, es Apollo 13. Y quizás también sería recomendable echarle un ojo a otras como K-PAX o Starman, que dejan más de lado la ciencia para centrarse en las relaciones humanas, pero que siguen teniendo un gran interés (y calidad).

4 comentarios:

  1. Descartando la novela que ni siquiera sabía que existía -me la apunto- la película es una obra de artesanía propia de un relojero suizo. Dejando a un lado las técnicas de filmación magistrales o lo obvio del aparente empate y conciliación de fe frente a ciencia en el guión en la película se vislumbra un personaje que en los títulos de crédito no aparece pero que está interpretado por Jake Busey, Matthew McConaughey y Tom Skerritt. Jake Busey interpreta a un predicador cristiano radical, Tom Skerrit a un cristiano farisaico de esos que Gandhi decía que eran "como piedras en un río": Mojados por fuera y secos por dentro. McConaughey es un tipo que ha conciliado su personalidad con la moral cristiana tras abandonar el seminario. Los tres podrían clasificarse como hombres de Dios. Supongo que de cuando en cuando todos nos vemos reflejados un poco en cada uno de ellos ¿verdad? Como sabemos la doctora Ellie Arroway luchó -incluso irracionalmente- para conseguir contactar con los hombrecillos verdes siendo zancadilleada varias veces por Drumlin (Skerritt) a lo largo de su carrera. Cuando finalmente reciben la señal codificada Drumlin intenta apropiarse del éxito de Ellie. Para que Drumlin sea elegido convergen dos influencias: La ejercida por Palmer Joss (McConaughey) y su miedo a que Ellie muera en el viaje como confiesa después (injusticia) y la propia de Drumlin que dice a la comisión lo que quiere oír para conseguirlo (injusticia). Se sucede la escena en la que Ellie ya derrotada concluye que "el mundo es como nosotros lo hacemos". Pero es una persona muy ética así que a pesar de todo intenta salvar a Drumlin y el proyecto cuando detecta que Busey se ha colado en la plataforma (justicia). Busey y Drumlin mueren (justicia divina). Ya sólo nos queda Joss Palmer. De repente Ellie vuelve a ser la pasajera. Insiste en que en el diseño original extraterrestre no había ningún asiento. Y ahora entra la historia de la brújula. Palmer le regala la brújula en Arecibo, Ellie cabreada por la pregunta que Palmer le hace en la comisión y que la elimina de la carrera se la devuelve. Palmer viaja hasta Japón -Okaido creo- donde se la entrega de nuevo. El viaje comienza y en un momento dado la brújula se le escapa de las manos a Ellie y flota por la nave lejos de su alcance. Ellie se quita los enganches del asiento e intenta recuperarla. El asiento vuela hacia el techo violentamente. Hubiera muerto de no ser por la brújula. Así pues no sé si en la novela será así pero Zemeckis nos habla de una fuerza impulsora de la justicia y del destino a través de tres personajes que están relacionados con la religión cristiana y que con su concurso consiguen indirectamente que Ellie complete el viaje a más allá de Vega. Es decir, en la película Palmer, Drumlin y el predicador son vehículos de Dios que casualidad a casualidad van haciendo que sea Ellie quien complete su sueño. No creo que mucha gente se haya percatado de esta trama semioculta. Yo "he visto la luz" tras verla cinco o seis veces. La peli tiene muchas virguerías técnicas pero ninguna como esta sutileza que puede hacer que se minusvalore una cinta realmente especial.

    (Perdón por el rollo pero no sabría explicarlo con menos palabras).

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    1. No pidas perdón, hombre, más que bienvenido el comentario. Me ha parecido una perspectiva genial en la que no había pensado hasta ahora. No recuerdo si los tres personajes están presentes en la novela con el mismo retrato de la película, pues la leí hace demasiado tiempo, y precisamente esta semana estoy comenzando relectura, pero es posible que así sea (el detalle de la brújula y el asiento sí que cambian, en la novela no va tan solo Ellie, sino cinco pasajeros, hasta Vega).

      Como digo, no había visto esta perspectiva, a pesar de múltiples visionados (el último muy reciente). En todo caso, de ese tipo de detalles ocultos, subtramas o virguerías técnicas la película está plagada. Y no hablo de efectos especiales. Hay una escena absolutamente magistral (donde se narra la muerte del padre, y vemos a una joven Ellie corriendo hacia un espejo) que puede pasar desapercibida, pero que tanto en su aspecto técnico como alegórico, es de matrícula.

      Gracias por el comentario, un abrazo :)

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    2. Por cierto, Si Ellie hubiera llegado a ocupar el puesto de Drumlin posiblemennte también hubiera muerto a causa de la explosión iniciada por Busey.

      Otro abrazo.

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    3. Releí recientemente (hará un par de meses) la novela y al tema de la muerte de Drumlin y su impacto en Ellie se le da más atención, pues hay un enorme conflicto interno de su personaje, entre un sentimiento de culpa porque haya muerto (por su deseo de ser la elegida en la máquina) y el hecho de que lleva pisoteándola desde la universidad (mucho más exageradamente que en la película se ve esa apropiación de los éxitos). Por cierto que no es la influencia de Palmer Joss la que en el libro hace que se decanten por Drumlin; no hay relación romántica entre Joss y Ellie, sino entre Ellie y Ken (asesor científico de la Presidenta. Papel equivalente al de James Woods, pero sin su malicia), y Ken sí que aboga en favor de ella para el viaje. Es la Presidenta la que se decide finalmente por Drumlin porque, aunque no le gusta que ninguno de los dos sea cristiano, Drumlin es quien menos moletaría de entre las dos opciones a un sector de cristianos radicales que representa el reverendo Billie Joe Rankin (no tan radicales como el predicador que comete el atentado, pero más que Joss Palmer, que aún así en el libro tampoco es el cristiano amable e hipertolerante de la película).

      Es interesante confrontar estos detalles y teorías :) Gracias por pasarte de nuevo, ¡abrazos!

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