martes, 9 de agosto de 2016

La Leyenda de Tarzán (2016)


Él no es un hombre normal. Se le creía un espíritu maligno, un fantasma de los árboles. Ningún hombre empezó con menos.

En la era de los remakes no podía faltar uno de los personajes más populares del séptimo arte, Tarzán. El hombre mono que se hacía respetar entre animales salvajes y humanos, tiene una gran cantidad de películas de todo tipo sobre su figura, incluyendo películas de serie B turcas, su adaptación a dibujos animados por parte de Disney – que sacó después una serie y una secuela olvidable – y por supuesto tenemos a las películas clásicas interpretadas por el nadador olímpico Johnny Weissmüller.

En 2016 se ha decidido resucitar al personaje para renovarlo a los nuevos tiempos. Jane no es solo un chica en apuros, o eso nos quieren hacer creer, hay un villano belga esclavista que encabeza una interesante trama sobre el Congo y también tenemos a un mercenario negro con el carisma de Samuel L.Jackson.

Tarzán ahora es un noble inglés que ha recuperado la posición social heredada de sus padres y se ha casado con el amor que le hizo volver al mundo de los humanos, Jane Porter. Sin embargo, el norteamericano George Washington III – uno de los mejores nombres que ha tenido Samuel L. Jackson en su carrera – le pide ir al Congo belga para desenmascarar a Leopoldo y su trata de esclavos. Ya allí, Leroy Rom, enviado especial de Leopoldo, quiere entregar a Tarzán a un rey africano a cambio de los diamantes de Opar.



La trama tiene tres hilos. Uno de ellos, y el más atractivo, es la historia del Congo belga. En él se muestra la brutalidad europea en la ambición y los pocos escrúpulos que muestra Rom. Desgraciadamente, es una historia de trasfondo demasiado superficial y que podría haberse desarrollado más y haberse mostrado más virulenta.

Los otros hilos no funcionan tan bien. Por un lado, tenemos la historia de se un animal o un hombre en la que se encuentra Tarzán que no funciona en ningún momento, yendo a trompicones y forzada por el guión. El otro es la relación entre Jane y Tarzán, que no desprende en ningún momento la química necesaria a pesar de los esfuerzos de Margot Robbie.



El reparto es llamativo y cuenta con grandes nombres. Son ellos los que toman las riendas del carro. Samuel L. Jackson tiene carisma y puede interpretar cualquier cosa convenciéndonos que eso es molón, aunque sea un chiste de lamer testículos de mono más propio de una película de Adam Sandler. La otra gran baza de la película es el villano, Leroy Rom, interpretado por Christoph Waltz, quien está sencillamente magistral. Encarna a la perfección la ambición a toda costa que llevo a los europeos a invadir el mundo y repartirse África. También tenemos a Djimon Honsou como rey africano quien cumple como siempre.

La otra cara del reparto la tienen Margot Robbie y Alexander Skarsgard. Una por desaprovechada en un personaje que a pesar de los esfuerzos de su actriz - se ven en sus cara a cara con Waltz - sigue encarnando a una damisela en apuros que tiene que rescatar Tarzán; solo que aquí tiene un carácter fuerte y es capaz de enfrentarse a los mercenarios belgas para tratar de escapar. Pero al final es el varón blanco quien es el héroe.

Dicho varón blanco es soso y en ningún momento transmite ese verdadero lado salvaje que tanto habla la película. Da igual que se pegué con animales salvajes o se lancé en lianas, en todo el metraje su rostro es más parecido a un noble inglés que al rey de la selva. La actuación es plana y se queda bastante atrás del trabajo de sus compañeros de reparto.


La dirección corre a cargo de David Yates, conocido por sus adaptaciones de Harry Potter y las Reliquias de la Muerte. Su trabajo me parece correcto pero demasiado similar a otros blockbusters, abusando del slow motion y de un CGI digital que no está a la altura y que resulta similar al utilizado por la primera entrega de Las Crónicas de Narnia. El guión – firmado por Adam Cozad y Craig Bewer - no es nada espectacular. Se muestra tímido en la parte de la esclavitud, un inicio sin interés y un final totalmente absurdo. En el apartado de cosas positivas tiene buen ritmo, es entretenida y el humor suele funcionar.

Tarzán: la leyenda renace pasará sin pena pero sin gloria por la cartelera. Tiene buenas intenciones, un gran reparto y una ambición de contar una historia desde un prisma diferente, mezclado con un tema tan relevante como los abusos de Leopoldo que sometía a los congoleños. Pero un Tarzán soso y sin el carisma de sus compañeros, de hecho Jane nos cuenta mejor el poder del hombre mono que cuando lo vemos en pantalla, lastra la película sin remedio.

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¿Tengo que ver esto?: Para fans de Samuel L.Jackson, Waltz y Margot Robbie

¿Cuál es el mejor momento?: La cena entre Waltz y Margot Robbie. Y el carisma de George Washington III.

¿Dónde debería ver esto?: En la jungla.

Me ha gustado, ¿dónde hay más?: Aparte de las versiones anteriores y otras películas del autor de Tarzán como John Carter, yo recomendaría la nueva adaptación de ElLibro de la Selva que está bastante mejor realizada.

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