QUIXOTE: Buenas noches, criaturas. Hemos decidido, quizá, volver a hacer críticas conjuntas. Debe de hacer meses que no escribo nada, y George está retirado o algo, pero sigue escribiendo este tipo de cosas. Así que como él está preparando una lista de pelis de 2014, y a mí me apetecía, nos hemos puesto a ver la última de Terry Gilliam, que tantas alegrías nos ha dado. ¿Qué te ha parecido, así, en general?
JORGE: Pues lo primero que me ha parecido es una excusa perfecta para retrasar un poco más mi lista de 2014 metiendo esta crítica entre medias. Y lo segundo, es que la veo como la culminación de esa vertiente mística-esotérica-raradecojones-novaisaentendernada tan del gusto de Gilliam. Con todo lo bueno y lo malo que eso conlleva. No sé si más bueno o malo, la verdad.
QUIXOTE: Erm. Vamos a hablar un poco de qué va todo esto. Qohen o algo es un tipo que se dedica a hacer numeritos para una empresa, pero el prefiere trabajar desde casa porque espera una llamada que le va a cambiar la vida. Y, bueno, pasan otras cosas. Es un tipo muy antisocial, que vive en una especie de templo gótico en una sociedad dominada por los medios y las corporaciones. Vamos, es como todas las otras películas de Gilliam.